sábado, 21 de enero de 2012

Contigo...



Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; 
yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. 
Yo no quiero vecínas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; 
yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz. 
Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú; 
yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. 
Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardin; 
lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí. 
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres 
porque el amor cuando no muere mata 
porque amores que matan nunca mueren. 
Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; 
yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. 
Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; 
yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí. 
No me esperes a las doce en el juzgado; no me digas “volvamos a empezar”; 
yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad. 
Yo no quiero saber por qué lo hiciste; yo no quiero contigo ni sin ti; 
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí. 
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres 
porque el amor cuando no muere mata 
porque amores que matan nunca mueren.

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