miércoles, 11 de enero de 2012

Balance


La mayoría de las veces, eso de hacer balances al final de año no tiene ningún sentido. Para mi es lo mismo que sentarse a hacer cuentas en agosto, o en noviembre a ver que tal hemos estado los últimos meses... pero bueno parece que al final de diciembre toca pensar un poco sobre los debes y los haberes, sobre los logros, los pendientes, etc. Yo me considero una constructora de mi vida, de manera artesanal digamos, suelo tener toda la paciencia del mundo, me voy granito a granito, renglón a renglón, despacito, y así con letra pequeñita voy llenado hojas y hojas que estaban en blanco, y afortunadamente aún me quedan muchas vacías. Naturalmente eso hace que en ocasiones mis logros sean sinónimo de mucho esfuerzo y de muchisimo tiempo, pero como antes he dicho, la paciencia es una virtud que no puedo evitar.

Pero en estos tiempos, me siento muy desconforme, porque creo que la vida no se hizo para que la escribiera cada uno por separado, sino para que la escribiéramos entre todos. Pero hay gente que unicamente se dedica a destruir la vida, que se aprovechan de los esfuerzos de los demás, que no nos dejan ser, que no nos dejan crecer... eso me hace enojar y sentirme impotente. Me enoja enormemente la gente que solo piensa en sí misma, los que se dedican a juzgar y a criticar, sin ponerse tan siquiera un momento en los zapatos ajenos, los que tiran por la borda sentimientos afectivos, los mentirosos e hipócritas que voltean la confianza. ¿Hay algo mas bueno y confortable que confiar?.


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