miércoles, 30 de mayo de 2012

Ilusión


Uno a veces necesita retirarse de todo. Cambiar de escenario, reemplazar rutinas, llegar a echar de menos hasta de lo que uno se hartó. Como si dijéramos, tomarse unas vacaciones por el resto de nuestra vida.

Cuando empezamos a hacernos mayores y nuestros hijos crecen, nos enfrentamos al hecho de inventarnos un futuro nuevo. Es el momento en que nos sentimos libres para tomar decisiones sin esperar nada, sin muchas ambiciones. Es el momento de elegir vivir, no para los demás, sino para nosotros mismos, y empezar a conocer y sobre todo, conocernos, ya que antes no habia mucho tiempo para eso.

Para mi, la vida urbana nunca me ha gustado mucho. Tanta información y desinformación hacen que uno pierda un poco el contacto con su espíritu. Yo siempre he deseado cambiar mi residencia al campo, a un lugar apacible, donde el silencio a veces resulte ensordecedor. Donde mi marido y yo convivamos con nuestra gata, algún perro, pájaros, arroyos, plantas, árboles, y con todas las energías propias de la tierra, y que nuestros hijos, familiares y amigos estén encantados de pasar con nosotros algunas temporadas.

Qué ganas de despertarme una mañana y darme cuenta que por fin ha terminado la parte urbana de mi vida para empezar a sumergirme en la aventura de vivir feliz en la simplicidad, el silencio y el lenguaje sin palabras del corazón.

Sé que ese día, está cada vez mas cerca...

1 comentario:

Anónimo dijo...

No habría podido expresarlo mejor, participo completamente de tu deseo y con todas mis ganas quiero compartirlo...