Yo lo hice: me fui de Chile a los 23 años y nunca más volví a ver a mi familia. Eran seres tóxicos. Yo podría haber caído en la trampa que nos exige amar a los padres sean lo que ellos sean. El instinto gregario nos hace desear, cuando los antepasados son imperfectos, quedarnos toda la vida atados emocionalmente a ellos pidiéndoles que nos den lo que hubieran debido darnos… Cortar con el árbol genealógico es un acto heroico, que no recomiendo a las almas débiles. Gran cantidad de veces, cuando leo el Tarot, me encuentro con adultos que por no haber resuelto sus sufrimientos infantiles, siguen pegados a la ilusión de que sus padres algún día van a comprenderlos y amarlos, sin querer darse cuenta de que lo que no les dieron cuando niños, nunca se lo darán. Cortar con ellos y buscar el amor en otras fuentes parece fácil cuando se dice, pero en la realidad, el individuo se aferra a sus raíces, como si de ellas dependiera su existencia. Encontrarse de pronto libre de todos esos lazos neuróticos nos coloca en un angustioso vacío. Es entonces cuando, con voluntad heroica, debemos construirnos una nueva vida, aérea, sin posibilidad de regreso, sin identidad egoístamente personal, sin una patria reducida a fronteras, perteneciente al planeta entero, libre del pasado, navegando hundido en el presente, obedeciendo a la mutación que intenta el futuro y creando, si es posible, una familia iluminada y libre.
Viajo en un vuelo místico, quizá busque el principio de mi raza o me pierda entre la arcilla modelando mi corazón...
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sábado, 16 de noviembre de 2013
En casos de familias realmente tóxicas, ¿es aconsejable y posible cortar con todos ellos?
Yo lo hice: me fui de Chile a los 23 años y nunca más volví a ver a mi familia. Eran seres tóxicos. Yo podría haber caído en la trampa que nos exige amar a los padres sean lo que ellos sean. El instinto gregario nos hace desear, cuando los antepasados son imperfectos, quedarnos toda la vida atados emocionalmente a ellos pidiéndoles que nos den lo que hubieran debido darnos… Cortar con el árbol genealógico es un acto heroico, que no recomiendo a las almas débiles. Gran cantidad de veces, cuando leo el Tarot, me encuentro con adultos que por no haber resuelto sus sufrimientos infantiles, siguen pegados a la ilusión de que sus padres algún día van a comprenderlos y amarlos, sin querer darse cuenta de que lo que no les dieron cuando niños, nunca se lo darán. Cortar con ellos y buscar el amor en otras fuentes parece fácil cuando se dice, pero en la realidad, el individuo se aferra a sus raíces, como si de ellas dependiera su existencia. Encontrarse de pronto libre de todos esos lazos neuróticos nos coloca en un angustioso vacío. Es entonces cuando, con voluntad heroica, debemos construirnos una nueva vida, aérea, sin posibilidad de regreso, sin identidad egoístamente personal, sin una patria reducida a fronteras, perteneciente al planeta entero, libre del pasado, navegando hundido en el presente, obedeciendo a la mutación que intenta el futuro y creando, si es posible, una familia iluminada y libre.
jueves, 14 de marzo de 2013
No sé...
“No sé de donde vengo, pero sé que siempre he estado aquí
No sé quien soy pero sé que lo que soy es lo que el otro es
No sé donde estoy, pero sé que este lugar no tiene limites
No sé adonde voy, pero sé que a todas horas, alguien me acompaña
No sé cual es mi meta, pero sé que para conocerla debo llegar a mi
No sé que es lo que busco, pero sé que lo que busco, me busca
No sé lo que puedo recibir, pero sé agradecer lo que me han dado.”
Alejandro Jodoorwsky
martes, 4 de diciembre de 2012
lunes, 12 de noviembre de 2012
Alejandro Jodorowsky
A los 70 el miedo a la muerte es una idea. A los 81 una forma de vida. Jodorowsky teme dormir y no despertar al día siguiente; es un miedo que combate con el insomnio, con la falta de rutina, con largas charlas en la cama con su mujer. Para Jodorowsky, vivir consiste en crear constantemente, no parar un segundo. La prueba de esta filosofía de vida son los 35 libros, las nueve películas, las 16 obras de teatro y los 27 cómics que llevan su firma. Si no lo hiciera, dijo, ya estaría muerto.
“Ya no temo a nada, sólo a morirme. Llega un momento en que lo ves venir. Mi mente lo acepta, pero mi cuerpo no, quisiera vivir por lo menos 150 años”, dijo, y en seguida añadió con una sonrisa: “Si fuera por mí, me programaría para vivir 30 mil años”.
En la última mitad del siglo, Jodorowsky no ha parado de crear en medio del escándalo. Películas como El Topo o La montaña sagrada, sus obras de teatro surrealistas y performances en los que rompía un piano en medio del escenario siempre lo hicieron blanco de críticas y estupefacción. Ese Jodorowsky está en peligro de extinción, y ni siquiera la psicomagia, que creó para sanar los problemas de las personas, le puede ayudar para escapar de la edad.
“He tenido mis épocas de todo. Hice mucho daño a mis primeros hijos y después lo he ido curando. Cuando uno es joven no sabe todo esto. Lo descubre con la experiencia. Yo aprendí a existir a través del escándalo. Hice teatro de vanguardia, happenings, cine… Tantas cosas que me hicieron un personaje famosísimo. Después descubrí la psicomagia y ahora… aquí estoy… en París”.
Hace 65 años que tomó un barco para escapar de Chile, de su familia, de sus amigos y de todo lo que estaba allí. Tiró la libreta de teléfonos al mar y quemó todas sus fotografías. Empezó una nueva vida y no volvió a mirar atrás. Su misión fue demostrarle a todo el mundo que tenía un talento especial y que podía hacer estragos con él.
Aprendió a leer a los cuatro años. El único regalo que le hizo su padre, un exiliado ruso que no creía en los juguetes, fue una suscripción a una librería. Así descubrió su “talento”. Ya en plena adolescencia lo empezó a desarrollar cuando escribió su primer poema frente a una máquina de escribir. Aquel lunes de mi visita a su casa lo recordaba claramente y aseguró que ese genio seguía encerrado en el cuerpo del hombre canoso de 81 años, que la mayor parte del tiempo miraba hacia el techo o hacia el suelo.
“El talento lo tienes o no lo tienes. Si lo tienes estás creando todo el tiempo y si no, entonces te fuerzas y sólo logras la autodestrucción, por eso hay tanto destroyer en el arte. No me tocó autodestruirme porque no paro de crear, así que debo de tener talento”, dijo.
En el cuarto piso de la Avenue Daumesnil se esconde un psicomago, que hasta hace un par de años se consideraba a sí mismo el único psicomago del mundo, además de cineasta, escritor, poeta, místico, dibujante, actor, mimo y filósofo. Y en ese mismo amplio sitio, cuyo ascensor no funciona y es normal quedarse parado entre dos pisos, se concentra un mundo alrededor de él. Jodorowsky vive en una ciudad populosa. Está acechado por seguidores y vive acompañado de su pareja; pero no deja de sentirse solo.
“Todo el tiempo he vivido solo. Me ha costado mucho. Siempre que he hecho una actividad artística he estado 30 años de avance. Me han dicho escandaloso, charlatán. Soy como un radiador lleno de cicatrices. Si triunfé en la vida es porque aprendí a fracasar, aunque esté solo”, dijo en aquel sitio, en el que apenas hay espacio para una guapa mujer de 42 años, perdidamente enamorada de él, y Kazán, el último de sus gatos.
Kazán es su verdadero compañero. El único que le sobrevive después de que murieron Noé, Moishe, Pollux y Mirra. Cuando el gato que concibió a Kazán murió, Jodorowsky no sintió absolutamente nada. Sólo indiferencia. En cambio, a la muerte de Mao, su primer gato con el que vivió a lo largo de dos décadas, lloró como un niño. Mientras contaba esta anécdota Kazán lo miró con sus grandes ojos grises como si supiera lo que quería decir. Se conocen a fondo. Ni siquiera sus tres mujeres o sus cuatros hijos llegaron a tener el mismo grado de intimidad que ha tenido con sus gatos.
Jodorowsky es un hombre con un talento singular, único, que sólo quiere ayudar. Un artista, cuya furia creativa nació de una neurosis. Un místico que trabajó para desarrollar su intuición. Así se presenta a sí mismo.
Mientras algunos lo consideran un estafador, un falso iluminado que no es ni siquiera un intelectual, otros lo idolatran, viajan para que les lea el tarot y quieren seguir sus enseñanzas. La verdad sobre Jodorowsky pende de una balanza. ¿Mago o charlatán?
El tarot no puede precisarlo. El psicomago no se atreve a leerse las cartas a sí mismo. “Me miento constantemente. Me tiro el tarot hasta que diga lo que quiero que diga. Lo conozco tanto que creo que se equivoca. Es lo más difícil. He tratado de encontrarme a mí mismo en las cartas, pero me pierdo todavía. Sólo a veces lo logro”, dijo mientras barajaba su tarot, el de Marsella, por el que tuvo que viajar por todo el mundo para encontrarlo y ahora otros viajan para verlo hacer uso de él.
Jodorowsky pasa sus días en París entretenido con el proyecto de una película, “Caín y Abel, los hijos del Topo”, un nuevo libro “Psicogenealogía” y decenas de actividades como exposiciones de dibujos, realización de cómics e incluso el montaje de un ballet junto con la bailarina Carolyn Carlson. Pero no falta todos los miércoles a su cita con el tarot en un café debajo de su casa. Allí lee las cartas a todo aquel que necesite su ayuda. El artista trabaja, el místico ayuda y el hombre teme.
Sentado en aquel café, Jodorowsky le pide a Sonia Aguirre, una persona que lo consulta, que escoja tres cartas y haga una pregunta. La sesión no dura más de ocho minutos. Jodorowsky apenas la voltea a ver.
Sonia Aguirre creció dominada por la figura de su madre. Una mujer dura, que le llamaba las 24 horas del día y que no dejaba de tomar decisiones por ella. A sus 40 años era sumamente infeliz y no podía vivir más así. Los cuatro años de psicoanálisis, cambiarse de ciudad e ir a mil tipos de terapias no le sirvieron más que para descubrir que su madre era el problema, pero seguía sin liberarse. Viajó desde Bogotá a París sólo con la intención de encontrar a Alejandro Jodorowsky en el café Téméraire, justo debajo de su casa cerca de la Gare de Lyon parisina.
Todos los miércoles Jodorowsky lee las cartas allí de manera gratuita. En tres horas recibió a unas 25 personas. Los clientes del café son sólo seguidores suyos y muchos de ellos han hecho citas meses antes con tal de que les haga una lectura de ocho minutos.
“Me costó dos euros [un té] saber que podía cambiar mi vida”, dijo Sonia, que en su factura no incluyó el viaje de 8 618 kilómetros y las tres semanas en París, en espera de que Jodorowsky pudiera recibirla.
Ella le dijo su problema. Él “vio” en las cartas a la madre y a Sonia atrapada por ella. La solución fue un método poco práctico. Comprar un pájaro y encerrarlo en una jaula. Darle de comer alpiste y cuidarlo durante meses. Después un día, cuando lo sintiera en el fondo de su corazón, liberarlo. Ella siguió las instrucciones al pie de la letra. Desde entonces, dijo, todo cambió. El pájaro era ella y ella era su madre manteniéndola y encerrándola.
La psicomagia es un método no científico basado en el chamanismo, el psicoanálisis y el efecto patético del teatro. Como bien ha explicado su creador en su libro Psicomagia, su técnica se basa en la premisa de que el inconsciente toma los actos simbólicos como si fuesen hechos reales. “Un acto mágico-simbólico-sagrado podría modificar el comportamiento del inconsciente y curar ciertos traumas psicológicos”, subraya en el libro.
Así es como cientos de admiradores lo consultan a diario por internet, donde un Jodorowsky con mucho tiempo libre se dedica a dar consejos de psicomagia. Ha tardado casi 60 años en perfeccionar esa técnica, que no tiene validez científica, pero sí miles y miles de seguidores.
Fue en aquel entonces que Alejandro Jodorowsky viajaba por el mundo con la compañía de Marcel Marceau. Después de ensayos de más de 12 horas diarias, el aprendiz de mimo aprovechaba su poco tiempo libre para pasearse entres las librerías esotéricas de cada ciudad en busca de diversos tipos de tarot. Llegó a coleccionar más de cinco mil paquetes distintos. Sólo estudiaba el tarot, nunca lo echaba. Hasta que un día encontró el tarot de Marsella. Memorizó 78 cartas a lo largo de 10 años y se dedicó a su estudio e interpretación. Se negaba a echarlo. Sólo quería comprenderlo.
“Me llama la atención lo que no comprendo. Todos los esotéricos hablaban de que el tarot era la maravilla central de la magia, y eso despertó mi interés. Cuando encontré el tarot de Marsella, me di cuenta de que era para mí y entendí que se trataba de una forma de comunicarse con nosotros y para ayudar”, dijo Jodorowsky.
Un médico fitoterapeuta que conoció en aquella época le explicó que todas las enfermedades tienen una base psicológica. Él ya había estudiado psicoanálisis con el prestigioso Erich Fromm, así que decidió experimentar. Tuvo dos pacientes durante dos años a los que les leía las cartas cuatro veces por semana.
“El tarot es un combate. Yo estudié karate-do muchos años, un arte que trata de cómo matar a otro. El tarot es lo contrario, se trata de dar vida al otro. La gente quiere acabar con el sufrimiento, con los síntomas, pero no quieren saber qué es lo que le produce los síntomas, sólo desean calmar el dolor, así que luchan contra ello”.
Las cartas le enseñan el camino, pero él ofrece la solución. El siguiente paso es hacer un árbol genealógico. De allí la “psicogenealogía”, otro término inventado por él y un libro que estará a la venta en noviembre. No existen soluciones generales. Cada uno necesita una cura diferente.
Así hay decenas de métodos. “No puedo despertarme temprano. ¿Qué debo hacer?”, le preguntan en el blog. “Toma mucha agua por las noches y hazte pipí en la cama, así relacionarás todos los días que debes despertarte”, aconsejó el mago.
Antes Jodorowsky creía que sólo él, su hijo Cristóbal y su ex mujer Marianne Costa, eran los únicos que podían ejercer la psicomagia, los demás eran charlatanes. Ahora ha cambiado de opinión e incluso ha publicado un manual para aquellos que quieran hacerse psicomagos.
“Con el manual y con el libro de psicogenealogía ya tendrán la base completa. Al comienzo no quería porque eran sólo imitadores, que no sabían que hay debajo, pero la gente que se interesa tiene talento. Entonces es cuestión de empezar a leer, estudiar y experimentar para seguir ese camino”, dijo.
Alí del Cid quiere ser psicomago. Es tarotista en Cuernavaca y Tepoztlán y desde hace más de cuatro años que busca a Jodorowsky para estudiar con él. “Dejaría todo. Mi casa, mi trabajo, sólo para seguir sus pasos”, me dijo uno de los tantos que le han pedido que los instruya. Jodorowsky no accede.
“Me piden que haga una escuela, pero tendrían que pagarme porque viviría de eso. Empezaría a cobrar y perdería su esencia. La psicomagia es una reacción contra el psicoanálisis. Yo no quiero un rebaño de 10 personas al mes. No quiero clientes ni una relación de dependencia”. Para seguirlo, sólo puedes leer sus libros. Pocos pueden estar cerca.
Sólo Coralie Trinh Thi lo logró. Ella protagonizó 37 películas porno y dirigió una hace 10 años. Conoció a Jodorowsky hace siete. Estaba a punto de suicidarse. Vivía deprimida. No encontraba su camino hasta que el psicomago le enseñó el tarot. “Empecé a estudiar con él y mi vida se transformó. Dejé atrás todos mis fantasmas. Fue como un ángel que llegó a mi vida”, dijo la actriz, que por casualidad fue aceptada como discípula.
El psicomago dijo que está obligado a leer de manera gratuita. Sólo así se ha liberado poco a poco de un padre que lo consideraba homosexual, de una madre dura que nunca le dio un abrazo, de unos hermanos que lo odian, de al menos cuatro tórridas historias de amor que terminaron más o menos en tragedia y de la pérdida de uno de sus hijos en un accidente.
“Cuando estás en la jaula sólo te ves a ti mismo y tus problemas. Yo empecé en una jaula chiquita y ahora es más grande gracias a que empecé a sanar”, dijo. Escribió esto en La danza de la realidad, un libro donde contó su traumático pasado y cómo personas como doña Magdalena, Leonora Carrington y Erich Fromm le ayudaron a salir de la amargura que lo acompañó hasta los 40 años.
El psicomago no cree en el psicoanálisis. “Estuve un año en terapia, me reí mucho y hablamos mucho de la Biblia, pero terminé de profesor de expresión corporal del grupo de Fromm”. Dijo que sólo él se ha podido curar. Sin consejos psicomágicos, ni terapias alternativas. Sólo él tiene la cura en sus manos.
“No es vanidad. No me siento superior a otro. Estoy hablando con autenticidad. Me siento con talento y me dedico a lo que yo sirvo”.
Jodorowsky recurre a enseñanzas de Buda o de George Gurdjeff, un místico armenio, para justificarse. Ninguna de las personas que ha atendido se han quejado de que falle. Si lo llamas estafador, inmediatamente cambia su gesto. El psicomago sólo ayuda. Nunca se equivoca.
“A mí nunca me han dicho que mis consejos no funcionen. Si eso pasara tendrían que intentar de nuevo o buscar otro curandero. Una vez a Buda lo llamaron para mejorar el carácter de una empleada, pero él les dice que no puede hacerlo y manda a su hijo. Todos los enfermos no son para ti. Una cosa es dar, otra es obligar a recibir”.
Y agregó: “Hay un místico que se llama Gurdjeff, quien decía que hay que perseguir una sola liebre a la vez. Y yo dije: eso se lo dijo a una persona con poca capacidad, pero a alguien que tiene mucha imaginación y talento como yo, le diría: persigue muchas libres”.
”Yo lo hago porque puedo. Admiro a artistas polivalentes como Da Vinci o Palessi. Acabo de terminar una exposición de dibujo en París, publiqué mi poesía completa, estoy ayudando a la gente. Todo lo que hago es arte”. Lo único que no puede comprender actualmente es el último capítulo de los Yoga Sutra de Patanjali. “Estoy en ello”.
Son las palabras de un hombre solo, con miedo a la muerte, acosado por los fantasmas del pasado y con un ego que asegura que es talento.
EL ARTISTA Y SUS DEMONIOS
Hasta los 13 años, Jodorowsky pesó 110 kilos. No tenía amigos. Se dedicaba a pelearse en un barrio obrero de Tocopilla, Chile, y a ignorar a sus padres. De aquella época no recuerda más que dolor. Su padre lo había “programado a ser homosexual y no tener hijos”. Su madre era la esclava de su padre. “Vivió como si no tuviera cerebro”. Él pensaba y ella repetía.
“Mi padre se batía con los ladrones a puñetazos. Tenía una tienda en un barrio obrero. Yo cuando llegaba a mi casa en la noche andaba con un revólver en la mano. Salía la gente con cuchillos y en medio de la calle había charcos de sangre. Mi destino era el de un asesino”.
Su adolescencia estuvo llena de angustia. Hasta que entró a un grupo artístico que lo animó y empezó a separarse de su familia. “Mi padre me crió diciendo que yo era el último Jodorowsky, en mí veía a su hermano homosexual y creía que yo sería como él”.
La teoría jodorowskiana del origen del dolor y la angustia se basa en el pasado. La familia es la base (como en el psicoanálisis) y le siguen la cultura y la sociedad.
“Yo caí en gracia. Quería a toda costa liberarme. Agradezco haber vivido en esa familia monstruosa. Era tal el dolor que o me suicidaba o vivía. Yo preferí vivir”.
Sus padres se separaron. Desde los 23 años no los volvió a ver. Tampoco a sus hermanos. Hace unos meses su hermana Raquel Jodorowsky publicó un libro de poesía, casi al mismo tiempo que él. Se alegró de que estuviera bien, pero no quiere volver a verla.
Jodorowsky volvió a Chile 40 años después. Se fue antes de Salvador Allende y regresó después de Augusto Pinochet.
“Respeto a Chile por mi infancia y mi adolescencia. Respeto el vientre de mi madre aunque haya sido un monstruo, pero no tengo nacionalidad interna. Soy terráqueo y me parece limitado”.
Escapar del país andino fue la mejor decisión. Primero la poesía y luego su amor por las marionetas sacaron a flote su “furia creativa” que lo llevó a ser uno de los que incursionaron en el happening. Jodorowsky siempre se consideró a sí mismo un surrealista, fiel admirador de André Breton, de quien se hizo amigo en 1962. En aquella década estaba rodeado de la élite intelectual: Fernando Arrabal, Nicanor Parra, Jean Giraud, todos maestros y amigos. Hasta que decidió involucrarse en la meditación zen con Ejo Takata, otro de sus “sanadores”.
Y mientras todo esto ocurría y el chileno viajaba por el mundo, dejando una mujer en cada puerto y acumulando penas, sus padres seguían presentes, a kilómetros de distancia. No podía tener una relación seria, a pesar de que se casó con Valeria, la madre de sus hijos, que le ayudó incluso a llevar a la pantalla su primer largometraje en cine, Fando y Lis, su peor fracaso y por el que casi fue linchado en el festival de Acapulco en 1968.
Fue un fracaso mundial. Cualquier otro se habría desmoronado. Pero él no lo hizo. En cambio decidió hacer una película de cowboys que le dio el reconocimiento mundial que tanto buscaba, El Topo.
“Ahora digo que no existen los fracasos, que es sólo cambiar de camino, pero en ese entonces fue un mazazo en la cabeza… No sabes cómo se siente andando en la calle con 100 kilos arriba de la espalda… Tuve muchos así”.
Pero si de algo se arrepiente, es de su trato con Cristóbal, Adán, Brontis y Teo, quien murió en un accidente automovilístico cuando tenía 24 años. Nunca estuvo cerca de ellos. Fue un padre ausente.
“Mis deudas son mis hijos. Los tenía por aquí y por allá… Hasta que pude tenerlos conmigo. Fueron los días más felices de mi vida cuando Valeria me dejó. Me convertí en madre y padre, y tuve a mi clan. Cuando Teo murió, todo cambió de golpe y no quise perderlos más”.
La relación no es cercana. Padre e hijos se ven una vez al año, excepto por Cristóbal que trabaja con él. Es también un psicomago y lo suple en el café Téméraire cuando él no puede acudir.
El gen Jodorowsky es fuerte. Adán tiene los mismos ojos. Cristóbal sigue su lado esotérico y Brontis es director de cine, aunque sin éxito. De Teo no se sabe nada. Es un tema tabú, del cual su padre no quiere hablar.
Adanowsky, el músico, estrella de rock, representa lo que Alejandro Jodorowsky nunca ha hecho. Su sueño frustrado: la música. A los ocho años se fue a vivir con él y a los 10 ya era estrella de cine y había visitado la casa de George Harrison. No vivió un ambiente normal. Su padre cambiaba de parecer cada semana y era difícil convivir con él. Sin embargo, se siente feliz y orgulloso de su padre, del que heredó su amor por las mujeres. “Soy una prolongación de él, soy su hígado. Decidí no luchar contra ello. Ni quiero ni puedo evitarlo”, dijo hace unas semanas el rockero.
Pero ni siquiera la compañía de sus hijos, tratar de justificar su ausencia e impulsarlos en sus proyectos personales hizo que Jodorowsky dejara de sentirse solo. “Aunque estaba con los niños, seguía solo. Nunca he dejado de estarlo. La soledad se pierde, pero la soledad de la familia es otra. Sigue siendo una soledad absoluta”.
Sus mujeres tampoco le ayudaron. Con Marianne Costa, la otra psicomaga, compartió una gran comunicación intelectual. Ella era el cerebro. Jodorowsky la pasión. Duró 10 años y todavía trabajan juntos, pero como pareja no pudieron ir más allá.
El 22 de marzo, Jodorowsky estaba frente al altar por cuarta vez en su vida. Un altar simbólico, sin testigos, en el que sólo estaba Pascale y una especie de ministro (ateo) que citaba sus palabras. No estaban sus hijos. Tampoco sus amigos. Era una ceremonia privada. Sólo para dos. Él y Pascale, una artista franco-vietnamita 40 años menor que él.
Se conocieron en el café Téméraire. Ella quería que le hicieran una lectura. No tenía cita. Había otras 15 personas esperando. Jodorowsky hizo lo que nunca. La invitó a su casa a una lectura privada. “De repente la vi y todo fue instantáneo. Ya no pude leer más porque en cuanto entró, yo no podía mirar a nadie más que a ella. Estuvimos cuatro años saliendo y nos casamos al fin este año”. Pascale, que nunca quiere hablar en español, coincidió con él. Lo quiere a pesar de la edad. Está consciente de que él puede morir, de que ella puede enamorarse de otro, de que no están en la misma época, pero su amor por él traspasa fronteras. “Mientras yo pueda estar con Alejandro, lo estaré”, dijo sonriente, con prisas, mientras se preparaba para salir a una exposición. “La experiencia es lo único que nos separa. Son 40 años y no podremos estar al mismo nivel nunca”, dijo Jodorowsky.
En algún momento, sabe que Pascale será su enfermera. El padre de Jodorowsky murió a los 100 años. Su abuela a los 86. Él lo presiente, pero no lo quiere admitir. “La vida larga es un don”, pronunció. Quiere terminar sus proyectos. Realizarse. Escapar de la jaula antes de que sea tarde.
domingo, 15 de abril de 2012
Mirada mágica
Se dice que los monjes iluminados, (bodhisattvas) bendicen todo lo que ven…
Cuando se logra transformar la mirada en bendición constante se llega a la mirada mágica.
Si de esta manera miras a la gente que conoces o aquellas con las que te debes relacionar, tu vida cambiará. .
Hay miradas que son muros que encierran a las mentes en calabozos.
Cuando tu mirada se abre,otorga a los prisioneros una luz de libertad...
Alejandro Jodorowsky
martes, 27 de marzo de 2012
Mejorar la relación consigo mismo...
“Un hombre está preparando una sopa. Para probarla, llena el cucharón, bebe un sorbo y se da cuenta de que está sosa y le falta sal.
Manteniendo el cucharón lleno en una mano, añade sal dentro de la sopera y vuelve a gustar la sopa que tiene en el cucharón. Como de nuevo la encuentra escasa de sal, derrama más sal en la sopera y vuelve a probar la sopa del cucharón: ningún cambio. Entonces, abandona la idea de echar más sal a la sopa”
¿Qué enseñanzas podemos extraer de esta historia?
El cucharón es la parte de nosotros mismos que deberíamos de mejorar. Decimos: “No soy feliz”, pero en lugar de mejorar la relación con nosotros mismos buscamos mejorar las circunstancias exteriores.
Ext. del libro Cabaret místico
Alejandro Jodorowsky
Manteniendo el cucharón lleno en una mano, añade sal dentro de la sopera y vuelve a gustar la sopa que tiene en el cucharón. Como de nuevo la encuentra escasa de sal, derrama más sal en la sopera y vuelve a probar la sopa del cucharón: ningún cambio. Entonces, abandona la idea de echar más sal a la sopa”
¿Qué enseñanzas podemos extraer de esta historia?
El cucharón es la parte de nosotros mismos que deberíamos de mejorar. Decimos: “No soy feliz”, pero en lugar de mejorar la relación con nosotros mismos buscamos mejorar las circunstancias exteriores.
Ext. del libro Cabaret místico
Alejandro Jodorowsky
viernes, 9 de marzo de 2012
Proyección
“Quien siembra proyecciones cosecha enfermedades”. Todo lo que no acepto de mí mismo, lo proyecto fuera. “Todo lo que criticamos del exterior es aquello que no nos gusta de nosotros mismos. El mundo es como un espejo que nos refleja”.
¿Este mecanismo de proyección funciona con los objetos. También nos podemos proyectar en objetos. Si mi abuelo se emborrachaba bebiendo vodka en un tipo de vaso de estos, lo veo y entro en un ataque de pánico, me da urticaria. Para ti este vaso será otra cosa. Proyectamos en los objetos nuestra historia.
Por eso en la psicomagia se usan objetos. Porque son metáforas sobre los que proyectamos los conflictos.
Yo iba a mi casa cargado de objetos, para ver si era posible a través de la metáfora tocar códigos profundamente inmersos en mi cerebro que no puedo tocar a través de la palabra.
Un cuento que explica los mecanismos de la proyección
Se trataba de un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior. Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis. Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante.
Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me coja a mí”. Y huyó corriendo.
No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar. Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente como una cuba. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”. Y, tambaleándose, se alejó.
Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies. Así como cada uno proyecta lo que lleva dentro, así el sabio reconoce al sabio.
¿Este mecanismo de proyección funciona con los objetos. También nos podemos proyectar en objetos. Si mi abuelo se emborrachaba bebiendo vodka en un tipo de vaso de estos, lo veo y entro en un ataque de pánico, me da urticaria. Para ti este vaso será otra cosa. Proyectamos en los objetos nuestra historia.
Por eso en la psicomagia se usan objetos. Porque son metáforas sobre los que proyectamos los conflictos.
Yo iba a mi casa cargado de objetos, para ver si era posible a través de la metáfora tocar códigos profundamente inmersos en mi cerebro que no puedo tocar a través de la palabra.
Un cuento que explica los mecanismos de la proyección
Se trataba de un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior. Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis. Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante.
Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me coja a mí”. Y huyó corriendo.
No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar. Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente como una cuba. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”. Y, tambaleándose, se alejó.
Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies. Así como cada uno proyecta lo que lleva dentro, así el sabio reconoce al sabio.
Alejandro Jodorowsky
jueves, 1 de marzo de 2012
Jodorowsky
Crea sin apropiarte de tu obra
Actúa sin esperar premios
Señala el camino sin esperar a que te sigan
Alejandro Jodorowsky
Hay diversas opiniones sobre él. Es diferente, y esa es una de las singularidades de este escritor, cineasta y mago de la vida, que sella con originalidad todo cuanto toca, a mi me fascina.
Le conozco a través de la lectura de sus libros, pero el que mas me ha marcado es Psicomagia, así como por diversas entrevistas en los medios. Sus palabras destilan experiencia, sabiduría, consciencia y sentimiento lúdico de la vida.
Algunas de sus frases
“El mundo es poético, chocante y vivo”.
“Cuando me sentí cansado de parir obras que eran sólo espejo de mis egos, abandoné durante dos años el arte. Al olvidarme de mí mismo, me cayó encima el dolor del mundo. Envueltos en su laborioso acontecer, no siendo sino pareciendo, los ciudadanos, como yo, habían perdido la alegría de vivir”.
“El manantial de la eterna juventud es vivir dando gracias, no pidiendo”.
“No me preocupo de ser querido u odiado. Me preocupo de amar”.
"Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas"
“El mundo es poético, chocante y vivo”.
“Cuando me sentí cansado de parir obras que eran sólo espejo de mis egos, abandoné durante dos años el arte. Al olvidarme de mí mismo, me cayó encima el dolor del mundo. Envueltos en su laborioso acontecer, no siendo sino pareciendo, los ciudadanos, como yo, habían perdido la alegría de vivir”.
“El manantial de la eterna juventud es vivir dando gracias, no pidiendo”.
“No me preocupo de ser querido u odiado. Me preocupo de amar”.
"Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas"
domingo, 26 de febrero de 2012
A. Jodorowsky...
Le preguntaron a un maestro zen: "¿Qué hay después de la muerte?" Y él dijo: "No lo sé, todavía no me he muerto".
Yo estoy aquí, y sé que lo que soy avanza...Estoy hundido en la tierra.. ¿Hacia donde me dirijo? La tierra me mueve y me desplaza.. avanzo con el universo. ¿Qué me importa el después? Nunca me ha importado cómo seré a los 80 años, o a los 100, o a los 1,000. Lo que me importa es ser ahora, no adónde voy...
Cuando empiezas poco a poco a desprenderte de tu identidad, a ser un humano genérico, dejas de verte en una edad determinada. Luego dejas de identificarte con el tiempo en general. Después ya no te reconoces originario de una patria o hablante de una lengua determinada. No te ves en tu nombre, no te confundes con las cosas que posees...
Te agarras a lo que eres. A la alegría de la vida. Eres cada vez más feliz y no necesitas el traje rígido del cáracter o de la personalidad. Te haces fluido, como el agua. Lao Tse dice: "Hay que ser como el agua que toma la forma del vaso que la contiene" Vas por la vida tomando formas y eso es magnífico. Hay un momento en que lo aceptas y te dices "Esto que soy yo desaparece" Y una vez que eres consciente, todo el tiempo estás ahí. Sientes en tus talones un abismo de vacuidad total, y vas avanzando como una luz. Y esa luz que eres sabes que se la va a tragar el abismo. Existe la esperanza de que te disuelvas con un goce infinito en el océano cósmico, y eres tú, pero siempre que aceptes a ceder tu conciencia. El último don que tú das es tu conciencia.
Cuando lleguemos a la muerte, lo mejor que podemos ofrecer es una perfecta y luminosa conciencia, una conciencia clara que supiste crear...
En la vida hay que estar siempre atento, no en tensión. El esfuerzo es necesario y cuando digo esfuerzo no lo digo como algo desagradable, porque yo no creo que haya que hacer cosas que detestamos sino cosas que nos gustan. Cuando hablo de esfuerzo, hablo de pintar, danzar, vivir, etc. son esfuerzos placenteros. Debemos hacer lo que nos agrada en la vida y esforzarnos en ello.
¿A qué podemos aspirar en esta vida? A muchas cosas. Pero sobre todo a VIVIR. Para eso necesitamos trabajar en lo que nos gusta y, siempre que seamos seres pacíficos, hacer lo que nos gusta. Debemos ser lo que somos y no lo que quieren que seamos. Amar lo que amamos sin obligación, sin nudos neuróticos que no podamos desatar. Desear lo que queramos y crear lo que seamos capaces de hacer. Vivir con cierta prosperidad, pero una prosperidad para todos, no una prosperidad basada en explotar al otro. Hay que vivir como si fueramos inmortales, pensando que tenemos mil años por delante para hacer lo que queramos, pero sin olvidarnos que en diez segundos podemos morir....
domingo, 12 de febrero de 2012
Causa y efecto...
Desde lo alto de una torre, un almuédano (En el Islam, hombre encargado de llamar a la oración) se entusiasma hasta tal punto que pierde el equilibrio y cae justo en el momento en que pasa por debajo de la torre un maestro sufí. El almuédano aterriza sobre el maestro, que debe ser hospitalizado. Sus discípulos van a visitarlo al hospital y le dicen:
-Tú que sacas provecho de todo cuanto sucede, ¿cómo vas a hacerlo de este acontecimiento?
-Pues muy sencillo -responde el maestro-, esto demuestra que la ley del karma no es justa. Se dice que la causa produce el efecto, que el que siembra recoge lo que ha sembrado. Sin embargo, en este caso, el almuédano ha sembrado y yo he sido quien ha recogido.
ENSEÑANZA:
Los otros pueden sembrar y nosotros recoger el mal hecho por ellos. No vivimos en un árbol sino en un bosque. Podemos ser perfectos en privado, pero si no hacemos nada por el mundo, ello recaerá, aunque nos pese, sobre nuestras espaldas. Todos respiramos el mismo aire. Estamos unidos unos a otros. Hemos de estar muy atentos al mundo, tomar posesión de él y hacer por él todo lo mejor que que podamos. No somos seres separados. El error de los demás recae sobre nosotros.
A. Jodorowsky
-Tú que sacas provecho de todo cuanto sucede, ¿cómo vas a hacerlo de este acontecimiento?
-Pues muy sencillo -responde el maestro-, esto demuestra que la ley del karma no es justa. Se dice que la causa produce el efecto, que el que siembra recoge lo que ha sembrado. Sin embargo, en este caso, el almuédano ha sembrado y yo he sido quien ha recogido.
ENSEÑANZA:
Los otros pueden sembrar y nosotros recoger el mal hecho por ellos. No vivimos en un árbol sino en un bosque. Podemos ser perfectos en privado, pero si no hacemos nada por el mundo, ello recaerá, aunque nos pese, sobre nuestras espaldas. Todos respiramos el mismo aire. Estamos unidos unos a otros. Hemos de estar muy atentos al mundo, tomar posesión de él y hacer por él todo lo mejor que que podamos. No somos seres separados. El error de los demás recae sobre nosotros.
A. Jodorowsky
lunes, 6 de febrero de 2012
Magia
Creo verdaderamente en la magia de la vida. Pero para que esta magia sea efectiva, debemos aprender a cultivar cierta cantidad de virtudes que pueden parecer contradictorias en principio; INOCENCIA, AUTODOMINIO, CONFIANZA Y VALENTÍA.... Poner en movimiento esta magia exige mucha audacia, también pureza y un profundo trabajo con uno mismo. De alguna manera consagrar nuestra existencia a perfeccionarnos, a conocernos, a hacernos accesibles interiormente. Es imprescindible no abandonar en ningún momento la disciplina, sin la cual todo cuanto hagamos no sería más que una ilusión. ¡La vida no está ahi para satisfacer los deseos del primer perezoso que se presente! La vida no te corresponde sino en la medida en que te entregas a ella y te esfuerzas por superar tus egos. Con inocencia y determinación, aprenderás a crear circunstancias que estadisticamente serían poco probables.
Te sorprenderás al ir descubriendo como tu vida entra en consonancia con tus sueños más fantásticos.
¡Porque bien sabe Dios lo maravillosa que puede llegar a ser la vida, si te abres aunque sea un poco a la magia!
domingo, 29 de enero de 2012
martes, 6 de diciembre de 2011
Actos de bondad... hagámoslo !
Todo ser humano debería dedicarse a escribir poesía media hora al día, sin preocuparse de si lo que escribe es bueno o malo. Hacerlo es excelente para depurar el ego...
Asi mismo, cada dia deberíamos realizar un acto gratuito, una cosa pequeña que sirva a los demás; hacer actos irreflexivos de bondad... dar un caramelo a un niño, etc.. cosas simples.. como depositar algo de dinero en el bolsillo de un mendigo que esté durmiendo para que crea que ha tenido suerte. Inventar milagros. Aunque no creas en ellos.. puedes hacer pequeñas obras para ayudar a dar esperanza a otros..
se te ocurre alguna cosa?... lo que sea... házlo !
recuerda:
lo que das, te lo das....
lo que no das, te lo quitas....
A. Jodorowsky
A. Jodorowsky
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Soltar y Dar...
En tu vida vas soltando cosas... Vas soltando los deseos de apropiación. Vas soltando los deseos de triunfo. Vas soltando que te amen. Vas soltando el que giren alrededor tuyo. Vas soltando agarrar. Poco a poco vas soltando, hasta que vas llegando al alma impersonal. Cuando llegas al alma impersonal, con mucha más facilidad puedes aceptar el vacio... Pero siempre que hayas sabido dar, por que...
Lo que das te lo das... lo que no das te lo quitas...
Y lo que haces al otro... te lo haces a ti mismo...
A. Jodorowsky
domingo, 15 de agosto de 2010
Pareja ideal ?
Érase una mujer que vivía disfrazada y un hombre que vivía disfrazado.
Cuando se encontraron, creyeron esa comedia y formaron pareja.
El hombre falso y la mujer falsa, haciendo esfuerzos tremendos, alcanzaron una modorra que llamaron felicidad.
La mujer y el hombre verdaderos nunca llegaron a conocerse.
Alejandro Jodorowsky
domingo, 23 de noviembre de 2008
Consejos de una madre
Cuando crezcas y quieras cambiar el mundo, nunca propongas soluciones drásticas que, en lugar de ayudar, terminarán provocando el caos. Mide y calcula el nivel de resistencia de tus ayudados. No los lleves más lejos de lo que puedan soportar....
Cuando tengas problemas espirituales, no busques ayudas externas que no harán más que confundirte. Cura a tu ser con otra parte de tu mismo ser. Tu eres tu propio médico: no encontrarás otro mejor...
Nunca fuerces sobre los problemas. Guarda calma y haz lo que puedas. Ellos mismos se solucionarán...
Si tu no puedes encontrar algo, haz que ese algo te encuentre. Si quieres luz, pónte donde no hayan barreras entre el sol y tú...
Cierta vez en tiempos difíciles, llegó un hombre a casa de mi madre a pedirle que albergara en nuestra casa a un importante revolucionario que andaba prófugo, con la condición de no hacerle preguntas. A las tres de la mañana, disfrazado de campesino, llegó un señor con anteojos de miope y una gran barriga. Entró como una sombra en la casa. Llevaba un saco lleno de ropa y libros. Mi madre le indicó mi dormitorio. Yo me fuí a dormir junto a la máquina de coser en un colchón sobre el suelo. El misterioso personaje nunca habló, nunca levantó la vista de sus libros -por cierto, forrados con papel ¿qué leería?- nunca hizo la cama, nunca barrió, nunca lavó un plato, nunca agradeció con un gesto y comió muchísimo. Los únicos ruidos que emitía eran veinte toses en la mañana. Una vez por semana iba un hombre y le pasaba un paquete y sin pronunciar palabra se iba.
Mi madre, pacientemente, lavaba sus calzoncillos, calcetines, pañuelos y camisas, le hacía de comer y aceptaba sonriente las incomodidades que el fantasma nos causaba. Una madrugada, el hombre que lo visitaba le dijo algo al oído y el hombre se fué con él, asi, sin despedirse de nosotros. ¡Habian pasado seis meses! Lloré de rabia.
Mi madre me dijo: ¿Qué sabes tú, lo que le sucede a ese ser? Si se comportó así es que no quería dejar huellas. - ¡Pero pudo haber sido más educado mamá!-
¡Todos los días hago las mismas cosas por ti y nunca me las agradeces!
¡Has de saber que lo recibí porque podrías haber sido tú! Un día, cuando crezcas y luches por tu libertad, quizá alguien te perseguirá y necesitarás un refugio. Otra madre, entonces me pagará este favor albergándote a ti, sin preguntarte ni pedirte nada. De eso estoy segura porque sé que no soy la única en el mundo y si yo soy capaz de un acto generoso, otro ser humano habrá que haga lo mismo por ti!
Solo a través del presente
se es accesible a lo intemporal
sólo adueñándose del tiempo,
llegaremos allá dónde se ha extinguido todo el tiempo
cada instante es precioso:
pues cada instante puede serlo TODO
A. Jodorowsky
Cuando tengas problemas espirituales, no busques ayudas externas que no harán más que confundirte. Cura a tu ser con otra parte de tu mismo ser. Tu eres tu propio médico: no encontrarás otro mejor...
Nunca fuerces sobre los problemas. Guarda calma y haz lo que puedas. Ellos mismos se solucionarán...
Si tu no puedes encontrar algo, haz que ese algo te encuentre. Si quieres luz, pónte donde no hayan barreras entre el sol y tú...
Cierta vez en tiempos difíciles, llegó un hombre a casa de mi madre a pedirle que albergara en nuestra casa a un importante revolucionario que andaba prófugo, con la condición de no hacerle preguntas. A las tres de la mañana, disfrazado de campesino, llegó un señor con anteojos de miope y una gran barriga. Entró como una sombra en la casa. Llevaba un saco lleno de ropa y libros. Mi madre le indicó mi dormitorio. Yo me fuí a dormir junto a la máquina de coser en un colchón sobre el suelo. El misterioso personaje nunca habló, nunca levantó la vista de sus libros -por cierto, forrados con papel ¿qué leería?- nunca hizo la cama, nunca barrió, nunca lavó un plato, nunca agradeció con un gesto y comió muchísimo. Los únicos ruidos que emitía eran veinte toses en la mañana. Una vez por semana iba un hombre y le pasaba un paquete y sin pronunciar palabra se iba.
Mi madre, pacientemente, lavaba sus calzoncillos, calcetines, pañuelos y camisas, le hacía de comer y aceptaba sonriente las incomodidades que el fantasma nos causaba. Una madrugada, el hombre que lo visitaba le dijo algo al oído y el hombre se fué con él, asi, sin despedirse de nosotros. ¡Habian pasado seis meses! Lloré de rabia.
Mi madre me dijo: ¿Qué sabes tú, lo que le sucede a ese ser? Si se comportó así es que no quería dejar huellas. - ¡Pero pudo haber sido más educado mamá!-
¡Todos los días hago las mismas cosas por ti y nunca me las agradeces!
¡Has de saber que lo recibí porque podrías haber sido tú! Un día, cuando crezcas y luches por tu libertad, quizá alguien te perseguirá y necesitarás un refugio. Otra madre, entonces me pagará este favor albergándote a ti, sin preguntarte ni pedirte nada. De eso estoy segura porque sé que no soy la única en el mundo y si yo soy capaz de un acto generoso, otro ser humano habrá que haga lo mismo por ti!
Solo a través del presente
se es accesible a lo intemporal
sólo adueñándose del tiempo,
llegaremos allá dónde se ha extinguido todo el tiempo
cada instante es precioso:
pues cada instante puede serlo TODO
A. Jodorowsky
jueves, 30 de agosto de 2007
Liberación del lenguaje
Este será un breve ejercicio de liberación del lenguaje. Estamos acostumbrados a hablar siempre como un ser normal. Tenemos miedo a la locura. Sin embargo, los ríos que descienden por los techos cubiertos de palomas serán siempre blancos y oscuros, para abrirse hacia el túnel de todas las delicias... ¿has comprendido? ¿No? ¿Si?
Así es como deberíamos hablar, debemos permitirnos hablar un lenguaje completamente disparatado al tratar de explicar un sentimiento. Hay que crear una conversación, comunicarse con un lenguaje que sea verbal, que no sea conceptual. ¿preparados? Puedes elevar cualquier Sansón, impidiendo a Dalila cortarle el cisne y manifestar sobre la mesa tres o cuatro cuentos que serán deliciosamente azucarados. ¿de acuerdo? Y lo que se ha hecho con las palabras, se puede hacer inventando palabras.. fía fa nara ké. Costrigun tost batché quelaramanda droie pretcho ¡apande ketaka diugula patchu! Erabutchi Kara mí. Eso libera un poco.
Hagánlo ustedes. Liberen el lenguaje. Cuando entren en esto, les va a gustar. Al principio se sentirán cortados, porque la más grande prisión es el lenguaje articulado, el lenguaje lógico. Es un ejercicio surrealista. Pero rompe el lenguaje normal para permitir una libertad creativa. Y quizá salgan cosas de mal gusto, no importa o cosas tontas, cosas infantiles, pero saldrán también cosas bellas, de golpe. Prueben a hacerlo... será interesante, divertido y sobre todo.. liberador..
Alejandro Jodorowsky
sábado, 14 de julio de 2007
Si no eres tu?
Si no es aquí.. dónde?
si no es ahora... cuándo?
si no es de esta manera... cómo?
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