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sábado, 12 de octubre de 2013

Ultimo día de libertad para nuestros nativos...

Pero yo prefiero los resplandores de la gente...


"Traidor", le dije. Le mostré el recorte de un diario cubano: él aparecía vestido de pitcher, jugando béisbol. Recuerdo que se rió, nos reímos; si me contestó algo, no sé. La conversación saltaba, como una pelotita de ping-pong, de un tema al otro.
Yo no quiero que cada cubano aspire a ser Rockefeller -me dijo. El socialismo tenía sentido si purificaba a los hombres, si los lanzaba más allá del egoísmo, si los salvaba de la compe­tencia y la codicia.
Me contó que, cuando era presidente del Banco Central, había firmado los billetes con la palabra Che, para burlarse, y me dijo que el dinero, fetiche de mierda, debía ser feo.
El Che Guevara se delataba, como todos, por los ojos. Recuerdo su mirada limpia, como recién amanecida: esa manera de mirar de los hombres que creen.

Charlando, no podía uno olvidar que aquel hombre ha­bía llegado a Cuba al cabo de una peregrinación a lo lar­go de América Latina. Había estado, y no como turista, en el torbellino de la revolución boliviana y en la agonía de la revolución guatemalteca. Había cargado bananas en Centroamérica y había sacado fotos en las plazas de Méxi­co, para ganarse la vida y, para jugársela, se había lanzado a la aventura del Granma.
No era hombre de escritorio. Tenía que estallar tarde o temprano, aquella tensión de león enjaulado que era fácil de advertir cuando lo entrevisté a mediados de 1964.
Éste ha sido el insólito caso de alguien que abandona una revolución ya hecha por él y un puñado de locos, para lan­zarse a empezar otra. No vivió para el triunfo, sino para la pelea, la siempre necesaria pelea por la dignidad humana.
Candela, el chófer que me acompañó en aquella primera recorrida de Cuba, solía llamarlo Caballo. Él sólo aplicaba este supremo elogio a la cubana a tres personas: Fidel, el Che y Shakespeare.

Tres años después, me quedé con la vista clavada en la primera página de los diarios. Las radiofotos mostraban el cuerpo inmóvil desde todos los ángulos. La dictadura del general Barrientos exhibía al mundo su gran trofeo.
Le miré largamente la sonrisa, a la vez irónica y tierna, y me vinieron a la cabeza frases de aquel diálogo del 64, definiciones del mundo ("La razón la tienen unos, pero las cosas las tienen otros"), de la revolución ("Cuba no se­rá nunca una vitrina de socialismo, sino un ejemplo vivo") y de sí mismo ("Yo me he equivocado mucho, pero creo que...").
Pensé: "Ha fracasado. Está muerto". Y pensé: "No fracasará nunca. No morirá jamás", y con los ojos fijos en esa cara de Jesucristo rioplatense, me vinieron ganas de felicitarlo.

Eduardo Galeano - Días y Noches de Amor y de Guerra

martes, 23 de abril de 2013

Las palabras


Estás encerrado, supongamos, penando tus penares, tus penas de verdad, penas del dolor y del horror, y también las otras, tus penas tontas y tantas: estás condenado, supongamos, a pena perpetua, prisionero de la tristeza en celda solitaria, incomunicado y sin visita. Y de pronto, supongamos, aparece una pulga, inesperada, que se pone a practicar piruetas de circo en la palma de tu mano. Una pulga: una palabra. Una palabrita, que llega sin aviso, y juega.
Robert Hass cuenta la historia de un amigo. El sólo tenía cenizas en el pecho, y una noche decidió que ya no daba más. Subió al puente de San Francisco y trepó por los fierros, para arrojarse a las aguas de la bahía. Y ya iba a tirarse, cuando una palabra apareció, traída por los aires marinos o por quién sabe quién. Era la palabra seafood, que a primera vista nada tiene de raro ni de cómico, pero al amigo de Robert Hass esa palabra le sonó ridícula, y él se detuvo a pensar en lo ridícula que era. En eso estuvo, mientras pasaban los segundos, los minutos. Cuando se quiso acordar, ya había perdido las ganas de suicidarse, y se volvió a la casa. La casa estaba vacía, nadie lo esperaba, pero él estaba vivo.
Pienso en las palabras que podrían salvarme, llegado el caso. A mí, o a otros. Podrían salvar muchas vidas, me parece, se me ocurre, si llegaran a tiempo, palabras como cacofónico, paralelepípedo, chinchulín, pluscuamperfecto, pusilánime...

E. Galeano

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Verdad...


Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla.
Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros.
La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
Eduardo Galeano

jueves, 22 de noviembre de 2012

Me llevo...


Me llevo el gusto del vino en la boca. 
(Por todas las cosas buenas, decíamos, todas la cosas, cada vez mejores, que nos van a pasar). 
No me llevo ni una sola gota de veneno. 
Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). 
Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.

E. Galeano.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Dolor


Hay dolores inevitables, y así es nomás, y ni modo. Pero las autoridades planetarias agregan dolor al dolor, y encima nos cobran ese favor que nos hacen. En dinero contante y sonante pagamos, cada día, el impuesto al valor agregado. En desdicha constante y sonante pagamos, cada día, el impuesto del dolor agregado..

E. Galeano

viernes, 12 de octubre de 2012

Dia de la raza...


Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.

Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?

En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?

Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.

¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?

Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:

- ¡Nosotros seremos cada vez más!

- ¿Con qué mujeres? -preguntó el jefe indio.

- Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.

Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.

Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.

Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.

Galeano

sábado, 21 de julio de 2012

Confesión



En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida en las hondonadas del sureste mexicano.
Antes de la misa, fue la confesión. En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados. Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:
–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Dice que muy triste está la milpa. Muchos días sin ir.
–Dice que ha maltratado al fuego. Ha aporreado la lumbre, porque no ardía bien.
–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.
–Dice que ha lastimado al buey.
–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.
El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés.

Eduardo Galeano.
Bocas del Tiempo.

Nota: Otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios…o acaso era obvio:
“Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿Somos un gran rebaño de borregos?

Vivimos para trabajar, ¿qué error hemos cometido?

La economía está al servicio de la industria militar que es el nombre artístico de la industria criminal.

¿El prójimo es el enemigo?
Sí, somos una civilización de soledades que se encuentran y desencuentran continuamente sin reconocerse. Ese es nuestro drama, un mundo organizado para el desvínculo, donde el otro es siempre una amenaza y nunca una promesa.

El miedo nos domina.
Es el pretexto para que esta industria pueda prosperar, porque necesita guerras y enemigos, y si no existen hay que inventarlos. Fíjese en el caso de Nelson Mandela.

El mundo celebra el día que nació.
Pues ha figurado en la lista de enemigos peligrosos para la seguridad de EE.UU. hasta el 2008. Durante 60 años el africano más prestigioso fue un terrorista para el país dominante. ¿Cómo vamos a creer en todo lo que nos cuentan sobre las amenazas terroristas?

¿Somos un gran rebaño de borregos?
Por todos lados aparecen símbolos asombrosos de resistencia y de vida. Lo mejor que tiene la vida es la capacidad de sorpresa.

Sin embargo, vamos tras la seguridad.
Vivimos en un mundo inseguro, no sólo porque podemos ser robados, asaltados... Los coches matan más que las drogas, y el aire que respiramos y los pesticidas nos exterminan. Sólo si nos articulamos para defendernos de un sistema que es enemigo de la naturaleza y de la gente podremos hallar espacios de seguridad.

¿Qué nos hace libres?
Los desafíos que uno enfrenta cada día son los que te abren una rendija para elegir entre la dignidad y la obediencia. Libre es el que es capaz todavía de elegir la defensa de su dignidad en un mundo donde, quieras o no, en algún momento tendrás que tomar partido entre los indignos y los indignados.

Desde niños nos adoctrinan hasta el punto de que nos parece normal lo anormal.
Que el presidente Obama recibiera el premio Nobel de la Paz con un discurso de homenaje a la guerra "justa y necesaria contra el mal" ilustra lo que usted dice.

¿Qué semilla se puede plantar para que la gente sospeche?
Hay que ver al revés las historias que los diarios nos cuentan para poder entenderlas al derecho: Iraq invade EE.UU. porque sus arsenales de armas de destrucción masiva son un peligro para la humanidad. Lo que es verdad, pero este fue el pretexto de los americanos para invadir Iraq y matar a una cantidad ingente de civiles.

¿Cómo averiguar si uno está vivo o es un muerto viviente?
Habrá que preguntarse hasta qué punto soy capaz de amar y de elegir entre la dignidad y la indignidad, de decir no, de desobedecer. Capaz de caminar con tus propias piernas, pensar con tu propia cabeza y sentir con el propio corazón en lugar de resignarte a pensar lo que te dicen.
...
La mayoría trabaja a contracorazón y termina viviendo una vida que no es la suya por las necesidades materiales, y eso es lo que hace que algunos no se den cuenta de que murieron hace muchos años, la última vez que fueron capaces de decir no.

¿Es una utopía un mundo en el que la gente haga lo que le gusta?
Como dice el patriarca del cine argentino, Fernando Birri, la utopía sirve para caminar. A mí me gusta mucho ver el universo por el ojo de la cerradura.

¿Desde lo pequeño?
Sí, para no confundir la grandeza con lo grandote, una de las confusiones del mundo actual. La grandeza no está en los hechos espectaculares, está en la vida cotidiana.

Hay que endulzarla.
En el manicomio general, los franceses dictaron una ley que era un acto de cordura: ya que tenemos máquinas capaces, tengamos 35 horas de trabajo semanal, pero duró 10 años. ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que producir angustia y desempleo?

El 99% de las especies del planeta no viven para trabajar, y no les va tan mal.
Nosotros nos hemos especializado en ser instrumentos de nuestros instrumentos, y somos los únicos capaces de destinar nuestros mejores recursos al exterminio loco. Cada minuto el mundo destina tres millones de dólares a gastos militares y mueren 15 niños de enfermedades curables. ¿Qué clase de especie es esta que dice ser la racional?

¿Qué faceta humana nos destruye?
El conformismo, la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a revelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable.

Y eso hay que hacerlo en compañía.
Sí, en solidaridad, que es un sentimiento horizontal. La caridad es vertical y no me gusta. Hay un viejo proverbio africano que dice que el que da está siempre por encima de la mano que recibe. De hecho, nuestros antepasados sobrevivieron porque supieron repartir la comida y defenderse juntos.

Pese a ello, somos tan destructivos...
Me imagino un juicio universal a la condición humana de las plantas y los animales, apuntándonos con sus patitas y con sus ramitas y preguntándonos: ¿qué han hecho del mundo?, ¿por qué nos mataron? Qué terrible confusión creernos dueños de la naturaleza.

Eduardo Galeano

martes, 15 de mayo de 2012

Mayo 15


En el año 2011, miles de jóvenes, despojados de sus casas y sus empleos, 
ocuparon las plazas y las calles de varias ciudades de España.
 Y la indignación se difundió.
La buena salud resultó más contagiosa que las pestes, 
y las voces de los indignados atravesaron las fronteras dibujadas en los mapas.
 Así resonaron en el mundo: Nos dijeron “¡a la puta calle!”, y aquí estamos.
 Apaga la tele y enciende la calle.
 La llaman crisis, pero es estafa.
 No falta dinero: sobran ladrones.
 Los mercados gobiernan. Yo no los voté.
 Ellos toman las decisiones por nosotros, sin nosotros.
 Se alquila esclavo económico.
 Estoy buscando mis derechos. ¿Alguien los ha visto?
 Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir.

Qué delirio. Me parece que este mundo está un poco loco.  Pero como diría don Zorba, el griego, aquí lo que falta es un poquito de locura. Así que no hay de que arrepentirse. Porque muy racionalmente nos consta que estas cosas no dependen del dinero, el dinero que no hay, ni lloverá del cielo.  Estas cosas nacerán de la gente, y sobre todo de la gente joven, si a la gente se le despiertan las ganas de hacerlas.

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

El país gris, el país triste, habla de la impotencia nacional, típico de los tiempos de desaliento que han seguido a los años del miedo. Estamos todos aburridos de escuchar consignas y discursos que masturban a los muertos. La energía creadora se desarrolla haciendo, y haciendo juntos. La militancia juvenil no languidece por falta de ganas, sino por falta de acción. ¿Hasta cuándo vamos a seguir ofreciendo tristeza a los tristes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir vendiendo arena en el desierto?

E.Galeano

lunes, 26 de marzo de 2012

De agua somos...

Del agua brotó la vida. Los ríos son la sangre que nutre la tierra, y están hechas de agua las células que nos piensan, las lágrimas que nos lloran y la memoria que nos recuerda.

La memoria nos cuenta que los desiertos de hoy fueron los bosques de ayer, y que el mundo seco supo ser mundo mojado, en aquellos remotos tiempos en que el agua y la tierra eran de nadie y eran de todos.

¿Quién se quedó con el agua? El mono que tenía el garrote. El mono desarmado murió de un garrotazo. Si no recuerdo mal, así comenzaba la película 2001, Odisea del espacio. Algún tiempo después, en el año 2009, una nave espacial descubrió que hay agua en la luna. La noticia apresuró los planes de conquista. Pobre luna.

El agua es y quiere seguir siendo un derecho de todos...
Galeano

jueves, 8 de marzo de 2012

Si él hubiera nacido mujer...


De los 16 hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en cuanto a talento y fuerza de voluntad.

Pero a la edad que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y 10 meses después dio a luz a su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane paso noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de platos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller, y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar, y cuando ya estuvieron crecidos sus hijos se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo mas que hijos.

Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha echo lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.
Eduardo Galeano

Hoy 8 de marzo es el día de la mujer trabajadora...
Felicidades a todas nosotras, pero no sólo hoy: sino todos los días del año....no por ser trabajadora, ama de casa, de un emporio o de una chabola, no por estar o no estar en algún escalafon social, no por ser maltratada o divinizada, no, simplemente por el hecho de ser mujer, independientemente de como le vaya la vida, por ser mujer....simplemente, nada más y nada menos.

No deseo que la mujer tenga poder sobre los hombres
Sino sobre ellas mismas...
Mary Wollstonecraft

sábado, 11 de febrero de 2012

Estrella fugaz

Y en eso estaba, espantando tristezas y mosquitos, con los ojos clavados en la alta noche, cuando un niño, que yo no conocía, se echó a mi lado y se puso a mirar al cielo, como yo, en silencio. Entonces cayó una estrella fugaz. Yo podía haber pedido un deseo; pero ni se me ocurrió.
Y el niño me explicó:
-¿Sabes por qué se caen las estrellas? Es culpa de Dios. Es Dios, que las pega mal. Él pega las estrellas con agua de arroz.
Amanecí bailando.


Galeano

miércoles, 8 de febrero de 2012

Nosotros


Nosotros
Tenemos la alegría de nuestras alegrías.
Y también la alegría de nuestros dolores, porque no nos interesa la vida indolora que la civilización de consumo vende en los supermercados y estamos orgullosos del precio de tanto dolor, que por tanto amor pagamos.

Nosotros
Tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran pasión al andar y el amor al camino, y tenemos la alegría de nuestras derrotas porque la lucha por la justicia y la belleza valen la pena, también cuando se pierden, y sobre todo tenemos alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto. Cuando el desencanto se ha convertido en artículo de consumo masivo y universal.

Nosotros
Seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano.

Galeano

Mar de fueguitos


Un hombre pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fueguitos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende

Ext. de El libro de los abrazos.

domingo, 5 de febrero de 2012

Tiempo




Tiempo de derrumbamiento y perplejidad; tiempo de grandes dudas y certezas pequeñas.
Pero quizá no sea tan pequeña esta certeza: cuando nacen desde adentro, cuando crecen desde abajo, los grandes procesos de cambio no terminan en su lado jodido.

Galeano.

martes, 31 de enero de 2012

Galeano

Estamos en plena cultura del envase.
El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el
muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.
E. Galeano


martes, 24 de enero de 2012

El amor


El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.
Ext. El libro de los abrazos

viernes, 20 de enero de 2012

El mundo al revés...


Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.

La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos.

Los modelos del éxito
El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros más prestigiosos del cuerpo docente, habla de «la tasa natural de desempleo». Por ley natural, comprueban Richard Herrstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles.

¿Supervivencia de los más aptos? La aptitud más útil para abrirse paso y sobrevivir, el killing instinct, el instinto asesino, es virtud humana cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las empresas chicas y para que los países fuertes devoren a los países débiles, pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano.

Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo. El malevaje financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate: si se compara, cualquier hampón resulta más inofensivo que Drácula bajo el sol. La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.

Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo.

Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.

¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación.
E. Galeano

martes, 27 de diciembre de 2011

E. Galeano maldice "la exitosa dictadura del miedo"


El escritor uruguayo Eduardo Galeano, condecorado la noche del martes en Ciudad de México, afirmó que cada vez son más los jóvenes que se atreven a pensar "con sus propias cabezas" en un mundo sometido a la "exitosa dictadura del miedo". Galeano pronunció un discurso sobre la independencia, la dignidad y la transformación de la historia, al recibir la Medalla 1808 y un diploma por parte del alcalde de la capital mexicana, Marcelo Ebrard, en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
Al entregarle la distinción, Ebrard dijo que la Ciudad de México quiso condecorarlo por "su vida de congruencia, de compromiso". "Entre nosotros siempre será bienvenida tu letra, tus comentarios, tu forma de ver el mundo", expresó. Y el autor de "Las venas abiertas de América Latina" manifestó su agradecimiento en nombre propio "y también en nombre de los muchos sureños que jamás olvidarán su gratitud a México, el país de su exilio".
"México merece, por eso y por muchos otros motivos, toda nuestra solidaridad, ahora que esta tierra entrañable está siendo víctima de la hipocresía del narcosistema universal, donde unos ponen la nariz y otros ponen los muertos, y unos declaran la guerra y otros reciben los tiros", manifestó, en referencia a la violencia que vive México por la lucha contra el crimen organizado.
Galeano recordó a héroes que lucharon por la independencia de América Latina y afirmó que, si bien la realidad muchas veces es desalentadora y las aventuras más apasionantes de transformación se quedan a mitad de camino, "la historia nace de nuevo cada mañana". "Cuando algún periodista me pregunta si soy optimista, yo contesto sinceramente: 'A veces. Depende de la hora'. Siempre me parecieron más bien inhumanos los optimistas full time", indicó. Sin embargo, "creo que el desaliento es un derecho humano, y de algún modo es también la prueba de que somos humanos, porque no sufriríamos el desaliento si no tuviéramos aliento".
"Lo mejor de este asunto de vivir está en la capacidad de sorpresa que la vida tiene. ¿Quién podría presentir que los países árabes iban a vivir este huracán de libertad que ahora están viviendo? ¿Quién iba a creer que la plaza de Tahrir (de Egipto) iba a dar al mundo esta lección de democracia?". En su mensaje, Galeano indicó que empieza a haber más jóvenes que sienten que el miedo "es una cárcel humillante y aburrida, y libremente se atreven a pensar con sus propias cabezas, sentir con sus propios corazones y caminar con sus propias piernas". "Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal", indicó.