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jueves, 28 de marzo de 2013

Sabina...


…Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel…

J. Sabina.

sábado, 25 de febrero de 2012

Sabina


Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.‎"... 
y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío,
 tu resaca, tu lunes, tu hastío, o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea..."
JOAQUÍN SABINA.

sábado, 21 de enero de 2012

Contigo...



Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; 
yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. 
Yo no quiero vecínas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; 
yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz. 
Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú; 
yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. 
Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardin; 
lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí. 
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres 
porque el amor cuando no muere mata 
porque amores que matan nunca mueren. 
Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; 
yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. 
Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; 
yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí. 
No me esperes a las doce en el juzgado; no me digas “volvamos a empezar”; 
yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad. 
Yo no quiero saber por qué lo hiciste; yo no quiero contigo ni sin ti; 
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí. 
Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres 
porque el amor cuando no muere mata 
porque amores que matan nunca mueren.