sábado, 22 de septiembre de 2012

Espera...


Como dos ciegos nos tocamos, nos olemos, 
percibimos la presencia del otro como se percibe el aire. 
El me dice que yo soy su alma, 
que me había buscado y esperado 
durante los primeros cincuenta años de su existencia, 
y estaba seguro que antes de morirse me encontraría...

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