sábado, 3 de noviembre de 2012

Reflexión


"La había querido todo lo posible en este mundo, la había amado todo lo amable en esta vida, la había adorado todo lo que se puede adorar y, sin embargo, ahora todo eso quedaba en ninguna parte, para ningún a quién. Porque amar en silencio no sirve de nada. Porque quién ama en secreto, muere en soledad. "Mal momento para aprender una gran lección", pensó. ¿Y cómo sabía que era una gran lección?. Porque las grandes lecciones son las que llegan en los peores momentos."

-Risto Mejide. Que la muerte te acompañe.-


Esta demostrado, solo aprendemos tras haber cometido un gravisimo error que estampe nuestras expectativas contra el cristal de la realidad. Si hay algo que está claro es que aquí funcionamos a base de ensayo y error, la voz de la experiencia es ignorada por nuestros cuerpos sedientos de adrenalina y ganas de demostrarle al mundo que somos especiales. Desgraciadamente, nos damos de bruces contra eso que llaman destino. Las posibilidades de éxito son inversamente proporcionales a las ganas que tengamos de ganar. Vivimos coleccionando fracasos, sentimentales y profesionales, y buscando obtener tantos éxitos como abarquen nuestros brazos. Y el amor, el amor es fuego, es quemarse y consumirse y desafortunadamente no dura para siempre. Por eso es peligroso querer mucho y sin control, porque avivar demasiado la llama, puede quemarte antes, más y peor. Vete haciéndote a la idea poco y ve planeando ese futuro incierto, o disfruta de cada calada de este cigarro al que llamamos vida, saborea ese humo llamado amor, que el olor amargo que tendrás después , solo lo quita el tiempo, ni chicles, ni colonias, ni perfumes...

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