domingo, 5 de enero de 2014

Feliz 2014 !!


Celebrar la vida cada día, es un buen consejo que leí por ahí, porque al fin y al cabo ¿ hay algún motivo mas importante de celebración que abrir los ojos cada día?
Celebrar el sol, la lluvia, el viento, el alimento, un abrazo, un beso, una sonrisa... Las pequeñas cosas que la vida nos regala a manos llenas todos los días.
Ese es mi deseo para todos ustedes, y mi lema para el próximo año, Celebrar la vida cada día, aunque a veces duela.
BRINDEMOS POR EL 2014!
Mucho amor para todos.
SALUD!!!

lunes, 9 de diciembre de 2013

Coraje espiritual


Todos los hombres tienen testículos, pocos hombres tienen coraje espiritual.
Lo primero viene de fábrica, lo segundo se construye. Durante su edificación se cambia y se mejora al mundo. Se puede pasar por la vida sin coraje espiritual, ello no impide ganar dinero, coleccionar autos y mujeres, tener mucho poder, estar arriba entre los top ten de la economía, la política, el deporte, la tecnología, el sexo genital, la guerra.
No se necesita coraje espiritual para responder a los mandatos de una masculinidad empobrecedora y limitante. No se necesita coraje espiritual para ser macho. Sólo basta con ser obediente. Y muy temeroso, casi un cobarde. Temeroso de las consecuencias de elegir, de decir no, de seguir un camino propio, de conectarse con el propio mundo emocional, de pedir, de comprometerse, de entregarse, de confiar, de amar. El paradigma masculino hoy vigente intoxica al mundo y a la vida en todos los aspectos. Forma hombres cobardes. Va contra la vida.

Es urgente


Es urgente Amar.
Es urgente destruir ciertas palabras,
odio, soledad, crueldad,
algunos lamentos,
y tambien espadas.

Es urgente inventar la alegría,
multiplicar los besos, las cosechas.
Es urgente descubrir flores y ríos
y mañanas claras.

Es urgente permanecer.
Es urgente amar...

Nelson Mandela


El mundo está de luto. Ha muerto Nelson Mandela, la noticia es tan triste, que de alguna manera nos hemos ido todos un poco con él.
Sí, que el hombre ya tenía una edad, pero yo qué sé., hay gente que debería ser tan inmortal como las ideas que representa. Gente tan grande que no cabe en una vida. Ideas tan fuertes que no las mata ni Dios.

Ha sido quizá la figura más importante del siglo XX, uno de esos seres capaces de forzar el curso de la historia en la dirección correcta. Un rayo de luz en un tiempo especialmente oscuro y violento. Por suerte vivió lo suficiente para ver su sueño realizado y gozar del amor y admiración de todos.


"Desde la noche que sobre mí se cierne, negra como su insondable abismo, agradezco a los dioses si existen, por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia, nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino, mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira, yacen los horrores de la sombra, pero la amenaza de los años, me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino, cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino; soy el capitán de mi alma."

Descansa en paz Madiba...

“La muerte es algo inevitable. 
Cuando un hombre ha hecho lo que considera que es su deber 
para con su gente y su país, puede descansar en paz. 
Creo que yo he hecho ese esfuerzo y que es por eso, 
por lo tanto, por lo que dormiré para toda la eternidad.

Nelson Mandela

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Inmóviles



Dijo una vez Terencio, un no muy conocido autor cómico latino, una frase que me vino a la mente nada más acabar de ver este maravilloso vídeo: “Soy hombre, y por lo tanto, nada que sea humano me resulta extraño”.

La frase, entre otras ideas, me sugiere una cosa: somos humanos, y aunque eso sea lo único que nos une, es mucho lo que tenemos en común. Quizás demasiado. Ese es el principio del concepto “humanidad”. El respeto mutuo, el “ama al prójimo como a ti mismo” del sabio crucificado, existiese o no… El bueno de Kant reformuló esta idea en su famoso Imperativo Categórico... Aquello de “Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. Es decir, en plata, no hagas a los demás lo que no te harías a ti mismo. Perdonen la pedantería, pero el tema lo requiere.

Por desgracia nada de esto lo cumplimos. Y cada vez menos. Y menos aun en tiempos de crisis.

La humanidad no existe. Y parece que no queremos que exista.


Nos hemos empeñado en sobrevivir individualmente. “Bastante tengo yo con lo mío”… ¿No? O “pa ayudar al prójimo que estoy yo”… ¿Seguro? ¿Seguro que no podemos hacer nada? ¿Seguro que no podemos partir el pan entre dos? ¿Dónde quedó aquello de “dónde comen dos comen tres”?

Así nos va.
Así nos irá.

Respiren. Despierten.

Que los nadie, al final, somos más.

Somos todos.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Tienes que sufrir...


Tienes que sufrir para estar guapa. 
Tienes que sufrir depilándote, arrancándote los pelos con pegotes calientes -o fríos- calcinándolos con rayos láser cuyas consecuencias a futuro nadie conoce, o pasándote cuchillas por el cuerpo. Y si no, tienes que sufrir porque tu pareja, tu médico, tu familia, la gente desconocida en la playa, te mire con reprobación las piernas, las axilas, el bigote, el entrecejo.

Para estar delgada. Tienes que sufrir en el gimnasio, o haciendo dieta, o las dos cosas, porque si no, tendrás que sufrir porque te llamen gorda, por la reprobación de quienes te miren, y por la ignorancia dolorosa de quienes no lo hagan.

Para ser madre. Tienes que sufrir, pariendo sin anestesia y dándole pecho a tu criatura por encima de tu voluntad y del sufrimiento de tus pezones. Y si no, tienes que sufrir porque eres una mala madre, que ha elegido no sentir cómo viene al mundo su criatura, y no alimentarla con el fruto de sus entrañas. Y tienes que sufrir mucho más si no quieres -o no puedes- tener criaturas, porque tendrás que dar explicaciones hasta el fin de tus días fértiles y más allá, y te sentirás -muchas veces- incumpliendo un mandato que se impone sobre ti.

Para trabajar. Tienes que sufrir para que tus compañeros y superiores no cuestionen tu trabajo, esforzándote más, demostrando más, porque si no, ganarás menos, tendrás que aguantar chistes y comportamientos sexistas, cuando no acoso... Y tienes que sufrir para compaginar tu trabajo con tu vida personal, que -con un poco de suerte- consistirá en algo más que correr de un sitio a otro para cuidar y cuidar, sin cuidarte.

Para ser atractiva. Tienes que sufrir poniéndote tacones que te impiden andar con tranquilidad, ponerte ropas que te levanten el trasero, te aumenten las tetas, te aplasten la panza, levantarte antes para lavarte y arreglarte el pelo y pintarte la cara. Y si no, tendrás que sufrir porque no te miren, o porque te digan que te arregles, como si estuvieras estropeada...

Tienes que sufrir por amor. A tu pareja, a tu familia, a tu entorno... Sufrir y aguantar y esperar y postergar y sacrificar y todas esas cosas que a las mujeres “no nos cuestan nada”, para seguir plegada a las necesidades, expectativas y deseos de los demás. Es lo que esperan de tí.

El camino...


El Camino es intransferible y no tiene atajos.
Allí donde vayas está, aunque duermas sigue a tus pies;
aunque vuelvas, no te ha detenido. 
Aunque corras no te has movido.
Estás donde quieres, aún sin saberlo.
El Camino es QUIEN camina.