sábado, 13 de octubre de 2012

Ser espontáneos, sencillamente simples...


"Millones de personas han olvidado cómo reír. En la Unión Soviética los psicólogos están preparando manuales para enseñar a reír a la gente en las escuelas, colegios, hospitales, porque han descubierto lo que os he estado diciendo continuamente: que el amor y la risa van juntos, y que la risa es una de las más grandes medicinas. Al mismo tiempo es también una gran meditación...
Es una pobre humanidad esta que necesita adiestramiento para reírse. Será espantoso el día en que los pájaros digan: "Primero adiéstranos, luego cantaremos nuestras canciones". Y los pavos reales dirán: "No nos importan las nubes. Primero adiéstranos; entonces extenderemos nuestro plumaje". Pero los pavos reales danzan cuando las primeras nubes de tormenta comienzan a llegar; no necesitan de ningún adiestramiento para ello, de ningún adiestramiento escolar. No hay ningún adiestramiento para los pájaros, no hay ningún adiestramiento para las flores... ¿Por qué hay que adiestrar al hombre para todo? ¿Por qué no se le permite ser espontáneo?...
La gente ha sido adiestrada...para todo: cómo caminar, cómo hablar, qué decir, cuándo decirlo. Naturalmente, poco a poco se vuelven muy falsos: son sólo actores de teatro que van repitiendo diálogos.
Estaba visitando un colegio de teología...en el que se adiestra a los misioneros que recorrerán todo el oriente para convertir a la gente al cristianismo... En una clase, no pude creer lo que veían mis ojos... El profesor estaba enseñando a los aproximadamente sesenta estudiantes... Mientras repetían una determinada afirmación sobre Jesús, les estaba diciendo qué tipo de gesto, qué tipo de expresión facial utilizar..., cuándo debían dar un fuerte golpe en la mesa y cuándo debían susurrar levemente que Dios es amor. "Y cuando describáis el paraíso, no lo describáis meramente en prosa. Que vuestro rostro sea radiante; que cada una de vuestras palabras sea pura miel, sólo poesía".
Y en ese momento un estudiante preguntó: "¿Y cuando describamos el infierno, ¿qué se supone que debemos hacer?"
El profesor dijo: "En lo que concierne al infierno...estará perfectamente bien si os comportáis tal como sois".
¡No hay adiestramiento para el infierno porque ya tenéis el aspecto de estar en el infierno!
Yo le pregunté al rector: "¿Te das cuenta de este disparate? Estas personas no tienen ningún sentimiento y vosotros les estáis imponiendo que cuando digan algo es necesario que tengan una determinada expresión en la cara, en los ojos, en las manos".
Nunca me han dado ningún adiestramiento, pero mis manos saben lo que hacer cuando es necesario. Las palabras saben cuándo detenerse y cuándo dejar que haya silencio. Los ojos brillan por sí mismos cuando uno está describiendo su propia experiencia. Entonces no hay esfuerzo...
Todo lo que se necesita es decirle a las personas: ¡Sed espontáneos! Cuando llegue la risa no la detengas. En este mundo todo se ha convertido en una impostura porque tú crees en la impostura. Sé simple. Sé sencillamente tú mismo. No hay necesidad de actuar. Cualquier acción que venga espontáneamente, déjala que ocurra, disfruta de su espontaneidad. Entonces verás algo bello, centrado, simple: algo auténtico; no una impostura, no algo "pseudo". Todo esto es muy simple.
Una vez un granjero tenía en su granja un gallo que era una de las criaturas más perezosas que ha vivido nunca. En lugar de cantar cuando el sol se levantaba por las mañanas, que era lo que se suponía que debía hacer, meramente aguardaba hasta que algún otro gallo cantaba... y entonces él asentía con la cabeza.
Pero si es espontáneo, entonces tiene su propia belleza. ¿Por qué preocuparse? Algún otro lo hará. Yo estoy absolutamente de acuerdo con ese gallo; yo nunca he hecho nada en toda mi vida. Si sucede que algún otro lo hace...
Para celebrar sus bodas de oro, Saul y Sylvia Shulman deciden repetir lo mismo que hicieron en su luna de miel. Van al mismo hotel y se alojan en la misma habitación. Sylvia se pone el mismo perfume y el mismo camisón. Exactamente igual a como hizo la primera noche de la luna de miel, Saul se va al cuarto de baño y Sylvia le oye reírse... exactamente como ocurrió cincuenta años atrás. Así que cuando regresa, Sylvia dice:
- Cariño, es realmente hermoso, todo es igual. Puedo recordarlo como si hubiera sido ayer. Hace cincuenta años te fuiste al cuarto de baño y te reíste de la misma manera. En ese entonces no me atreví a preguntarte, pero ahora, dime: ¿por qué te reíste?
- Bueno, es por lo siguiente, cariño -dice Saul-. Esa noche, hace cincuenta años, cuando fui a hacer pis mojé el techo. ¡Y esta noche me he mojado los pies!
Sencillamente, sed inocentemente simples. Este hombre debe de haber sido un hombre espontáneo. Dijo la verdad: no hay nada que ocultar al respecto. Pero la mayoría de vosotros no habéis osado decir la verdad. La verdad es muy simple; no necesita de adiestramiento, de ninguna preparación, no hace falta hacer deberes escolares. Sois quienes sois. Aceptadlo y, simplemente, exponedlo al mundo".
Osho


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