domingo, 7 de agosto de 2011

Amar la imperfección



Las personas que se preocupan en exceso por su imagen tienden a culpabilizar a los demás de cuanto les sucede, mienten y se engañan a sí mismas porque son incapaces de reconocer sus debilidades. Como no quieren asumir su inseguridad, la proyectan en el exterior y la ven reflejada en los demás. Les cuesta aceptar sus errores y tomar conciencia real de sí mismas, por lo que resultan personas difíciles en las relaciones. Sin embargo, nada hay de malo en reconocer que somos humanos, y que en todos nosotros existen en mayor o menor medida las cualidades y defectos propios del ser humano.

Es más, como señaló Oscar Wilde: «No es lo perfecto, sino lo imperfecto lo que precisa de nuestro amor»

No puede sostenerse por mucho tiempo
aquello para lo que nuestra naturaleza no está diseñada.
Tarde o temprano, aquello que tanto sustentamos
desde la ilusión y la mentira, será puesto al descubierto.

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